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8 de noviembre de 2014

Ébola. Algunas cosas que debemos saber.

El VIRUS ÉBOLA es un Filovirus causante de la fiebre hemorrágica de Ébola, una enfermedad infecciosa, altamente contagiosa y muy grave que afecta a todo tipo de primates (incluido el ser humano) y a otros mamíferos. Debe su nombre al río Ébola situado en la República Democrática del Congo, donde fue descubierto en 1976.





El género Ebolavirus es, junto con los géneros Marburgvirus y Cuevavirus, uno de los tres miembros de la familia Filoviridae (filovirus). El género Ebolavirus comprende cinco especies distintas:
  • ebolavirus Bundibugyo (BDBV);

  • ebolavirus Zaire (EBOV);

  • ebolavirus Reston (RESTV);

  • ebolavirus Sudan (SUDV), y

  • ebolavirus Taï Forest (TAFV).
Las especies BDBV, EBOV y SUDV se han asociado a grandes brotes de EVE (Enfermedad por Virus Èbola) en Africa, al contrario de las especies RESTV y TAFV. La especie RESTV, encontrada en Filipinas y China, puede infectar al ser humano, pero hasta ahora no se han comunicado casos de enfermedad humana ni de muerte debidos a ella.



Transmisión.

El virus del Ebola se introduce en la población humana por contacto estrecho con órganos, sangre, secreciones u otros líquidos corporales de animales infectados. En África se han documentado casos de infección asociados a la manipulación de chimpancés, gorilas, murciélagos frugívoros, monos, antílopes y puercoespines infectados que se habían encontrado muertos o enfermos en la selva.

Posteriormente, el virus se propaga en la comunidad mediante la transmisión de persona a persona, por contacto directo (a través de las membranas mucosas o de soluciones de continuidad de la piel) con órganos, sangre, secreciones, u otros líquidos corporales de personas infectadas, o por contacto indirecto con materiales contaminados por dichos líquidos.

Las ceremonias de inhumación en las cuales los integrantes del cortejo fúnebre tienen contacto directo con el cadáver también pueden ser causa de transmisión. Los hombres pueden seguir transmitiendo el virus por el semen hasta siete semanas después de la recuperación clínica.

La infección del personal sanitario al tratar a pacientes con EVE ha sido frecuente cuando ha habido contacto estrecho y no se han observado estrictamente las precauciones para el control de la infección.

Entre los trabajadores que han tenido contacto con monos o cerdos infectados por el RESTV se han registrado varios casos de infección asintomática. Por tanto, parece que esta especie tiene menor capacidad que otras de provocar enfermedad en el ser humano.

Sin embargo, los datos recopilados al respecto solo se refieren a varones adultos sanos, y sería prematuro extrapolarlos a todos los grupos de población, como los pacientes inmunodeprimidos o con trastornos médicos subyacentes, las embarazadas o los niños. Son necesarios más estudios sobre el RESTV antes de que se puedan sacar conclusiones definitivas sobre su patogenicidad y virulencia en el ser humano.

Patogenésis.

Una vez que el virus del Ébola ya ha tenido acceso al cuerpo, en principo se dirigirá a infectar monocitos, macrófagos y otras células del sistema mononuclear fagocítico (MPS), probablemente en los ganglios linfáticos regionales.


Algunas células infectadas del MPS migran a otros tejidos, mientras que los viriones liberados en el torrente sanguíneo o linfático infectan a los macrófagos (fijos o móviles) en el hígado, el bazo y otros tejidos de todo el cuerpo. Los viriones liberados de estas células del MPS proceden a infectar a las células vecinas, incluidos los hepatocitos, células de la corteza suprarrenal y fibroblastos.


Las células infectadas del MPS se activan y liberan grandes cantidades de citoquinas y quimocinas, incluyendo el TNF, lo que aumenta la permeabilidad del endotelio de revestimiento de los vasos sanguíneos. Las células endoteliales aparentemente se infectan por el virus en las últimas etapas de la enfermedad. Las citoquinas circulantes contribuyen al desarrollo de coagulación intravascular diseminada (CID), por la inducción a la expresión de células endoteliades de la superficie procoagulante y moléculas de adhesión y de la destrucción del tejido, resultado de las exposición de colágeno en el revestimiento de los vasos sanguíneos y la liberación de factor tisular.


Tiene lugar una lisis masiva de los linfocitos en el bazo, timo y nódulos linfáticos en las etapas tardías de la infección por el filovirus. Aunque no hay ninguna señal de que ellos mismos sean los linfocitos infectados y no mueren por apoptosis, tal vez inducida por las células de la superficie (vinculante de mediadores químicos liberados por las células del MPS) o por una proteína viral.
La citolisis masiva, la disfunción inmune, cambios de fluidos, coagulación microvascular y hemorragia intersticial, todos ellos juegan un papel importante en el desarrollo de shock y muerte.

Síntomas y Signos.

La EVE es una enfermedad vírica aguda grave que se suele caracterizar por la aparición súbita de fiebre, debilidad intensa y dolores musculares, de cabeza y de garganta, lo cual va seguido de vómitos, diarrea, erupciones cutáneas, disfunción renal y hepática y, en algunos casos, hemorragias internas y externas. Los resultados de laboratorio muestran disminución del número de leucocitos y plaquetas, así como elevación de las enzimas hepáticas.

Los pacientes son contagiosos mientras el virus esté presente en la sangre y las secreciones. El virus del Ebola se ha aislado en el semen hasta 61 días después de la aparición de la enfermedad en un caso de infección contraída en el laboratorio.

El periodo de incubación (intervalo desde la infección hasta la aparición de los síntomas) oscila entre 2 y 21 días.


Diagnóstico.

Antes de establecer un diagnóstico de EVE hay que descartar el paludismo, la fiebre tifoidea, la shigelosis, el cólera, la leptospirosis, la peste, las rickettsiosis, la fiebre recurrente, la meningitis, la hepatitis y otras fiebres hemorrágicas víricas.

Las infecciones por el virus del Ebola solo pueden diagnosticarse definitivamente mediante distintas pruebas de laboratorio, a saber:

  • prueba de inmunoadsorción enzimática (ELISA);

  • pruebas de detección de antígenos;

  • prueba de seroneutralización;

  • reacción en cadena de la polimerasa con transcriptasa inversa (RT-PCR);

  • aislamiento del virus mediante cultivo celular.

Las muestras de los pacientes suponen un enorme peligro biológico, y las pruebas tienen que realizarse en condiciones de máxima contención biológica.
 
Tratamiento.

No hay vacuna contra la EVE. Se están probando varias, pero ninguna está aún disponible para uso clínico.

Los casos graves requieren cuidados intensivos. Los enfermos suelen estar deshidratados y necesitar rehidratación por vía intravenosa u oral con soluciones que contengan electrólitos.

Tampoco hay ningún tratamiento específico, aunque se están evaluando nuevos tratamientos farmacológicos.


A continuación un grupo de materiales que nos serviran para profundizar en las medidas de control internacionales y en el contexto donde trabajamos.

http://www.paho.org/hq/index.php?option=com_docman&task=doc_view&gid=26414+&Itemid=999999&lang=es
Enfermedad por el virus del Ébola, implicaciones de la introducción en las Américas

A continuación un interesante documental.